Tratado de la awasa | Religion y Santeria

Tratado de la awasa

Esta ceremonia no tiene Oddun preciso, pues se hace si lo pide Elegguá o
en un Sodoricha del mismo. Tiene dos formas de realizarse, en la casa que se le
da junto con los guerreros, y en el monte para una consagración. Cuando es en la
casa lleva los siguientes ingredientes:
1 awasa, 1 akukó, eyelé melli, bogbo tenunyén.
Lo primero es coco a Eggún como en todas las ceremonias que se llevan a
cabo en esta religión, luego se baña con omiero la awasa, se da coco y se da
cuenta a Elegguá lo que se va a hacer, pero esto se hace fuera de la casa.
Seguidamente el babalawo le presenta la awasa a Elegguá con el siguiente rezo:
Olekun fumila yamadure yeyemi Olorum, Baba Olorum atete. Awasa
Elegbara.
Olowo oyu muni nire, abu femi yawese fefe yekuto Okun Ikú.
Se coge un obi seco y se le darán tres golpes en la cabeza, y en cada uno el
babalawo dirá una palabra, para que el coro de iworos le respondan.
1º Oriticunló. Coro. Eshubbara aggó.
2º Maddeo. Coro. Eshu Elegbara eee.
3º Apón furú. Coro. Elegbara ni talaro moseku.
A continuación se le da la awasa con los súyeres normales de matanza,
dándole eyebbale a Elegguá y a una igba de omiero sazonada con ecú, eyá,
awaddó, epó, y luego sobre los restantes guerreros. Mientras damos la awasa se
cantará:
Ekú paramao, olowo kombairé
Al terminar de dar la awasa, se entra a Elegguá para la casa y dentro se le
da el akukó y lo demás junto con los restantes guerreros. La igbá con el omiero y la
eyebbale se pone detrás de la puerta para por la noche llevársela a Eshu a la
esquina.
La segunda forma de realizar la ceremonia es en la consagración de un
Iyawó de Elegguá, la cual se le da en el monte, junto con jiojio, y akukó. En este
caso no se lava con omiero, y se da sobre una otá que se busca antes de nada,
que sea Eshu y que coma con la cabeza, o por el contrario se lleva al monte un otá
del camino del Eshu del Iyawó. Esta misma otá se coloca en la icocó donde va a
nacer el Elegguá del iniciado, y en un coco se pinta la cara de Eshu para ponérselo
al lado. El coco además de tener la cara de Eshu pintada, lleva también los
siguientes signos: Otura Ché, el Oddun que trajo en el registro de entrada, y Oché
Turá. Al terminar esto, se le presenta la awasa al otá que representa a Elegguá, y
el babalawo con el Irofá le da un golpe seco en la lerí diciendo esta sentencia:
Awasa, Ofó lerí oyu igboddún Ifá.. A continuación se le da la awasa al otá y al
obi o coco. Al terminar, se abre la awasa y se dejan las vísceras junto con ecú,
eyá, epó, ekru, olelé, awaddó, etc., y el jiojio que se dio al principio. Acto seguido
se le da el akukó a Elegguá con todo y se lleva todo para la casa. La otá es el
Elegguá del Iyawó, y el coco se limpia y vive detrás del pilón como testigo. La jutía
y el akukó se ahuman y se cuelga en el trono con todo lo ya sabido.
Anteriormente hablábamos de la relación que tienen estas ceremonias, con
los babalawos, o mejor dicho con Ifá, que algunos santeros no terminan de
comprender, y es muy sencillo. La relación de Elegguá con Ifá siempre a sido
sumamente estrecha, y quizás comenzara cuando, este alimentaba a Orunmila en
el momento en que este estaba enterrado hasta la mitad al pie de un árbol como
consecuencia de la furia de Obbatalá. El cual lo mandó a matar, pero la tristeza y
compasión de Elegguá lo llevó a esconderlo y de no matarlo, cosa que después
sirvió para que Orunmila salvara la vida de Obbatalá sin que este supiera que
estaba vivo, y de esa forma lo perdonara. De esta forma Elegguá le salvó la vida a
Orunmila y desde entonces son amigos y hermanos inseparables, hasta el punto
que Elegguá manda en todas las ceremonias de Ifá, especialmente en los Ebbós.
Orunmila lo utiliza para que le comunique a los demás Orichas lo que se va a
realizar en el momento de la ceremonia. No hay más que ver que ni un babalawo
está exento de recibirlo, aunque fuera a recibir Ifá directo. De una forma u otra
siempre hay que recibir a Elegguá para recibir luego cualquier otra deidad o
consagración.
Los Elegguá, se consagran en base, a su irradiación espiritual, o
consecuencia por la que existen, como pueden ser Eshus de defensa o de
Fundamento. Estos últimos se encuentran dentro de los Odduns de Ifá y el
Diloggún, por ser ellos protagonistas de hechos que se narran dentro de los patakis
de los mismos.

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